lo que le llamó la atención fue que no sentía calor, a pesar de estar cubierto de latex, incluida la capucha, y a pesar de que había mucha gente en el bar. las rodillas le dolían pero la mano del Amo sobre su cabeza le daba seguridad a pesar de parecer ignorarle porque no paraba de hablar con sus amigos. todo el mundo que pasaba a su lado le echaba una mirada, algunas de deseo, otras de envidia y algunas de sorpresa. nadie le habló, no solo porque habría sido una falta de respeto hacia su Amo sino porque no habría podido contestar al estar amordazado. los brazos le dolían de tenerlos sujetos al collar de grueso metal que tenía al cuello. de pronto el Amo retiró la mano y se dirigió al baño dejándolo allí, al lado de la barra arrodillado, amordazado y con los brazos encadenados al collar.