el objeto sabe lo que tiene que hacer. a pesar de los años que lleva siendo una propiedad de mi Señor, su entrenamiento no termina. hacerlo implicaría que su existencia también lo ha hecho. siempre hay cosas nuevas, nuevos retos, nuevas circunstancias, nuevos acontecimientos que afrontar y madurar. incluso si hubiera sido encerrado físicamente de manera definitiva eso no implicaría que habría llegado a la meta. por eso es normal que haya altibajos y el objeto se encuentra en uno de esos momentos decaído. parece una contradicción en algo que busca la ataraxia y que a veces la consigue, más de lo que el mismo objeto pudiera imaginar. sin embargo no tiene ningún sentido negar lo que ocurre cuando ocurre. si lo hiciera estaría privando a mi Señor de la posibilidad de intervenir y de usar ese acontecimiento o circunstancia para enseñar y entrenar a su objeto. desde anteayer el objeto ha ido interiorizando cada vez más un sentimiento de tristeza que ha ido en aumento. hablando con mi Señor le ha dicho que no es nada especial sino una especie de intuición, de intuiciones que tiene. no es la primera vez que le ocurre al objeto. y justamente hoy una de esas banderas rojas se ha hecho realidad en el trabajo, donde ha "explotado" un problema que se iba gestando desde hace tiempo. eso no es problema, se afronta y ya está. lo que ocurre es que, sin razón aparente, el objeto está perdiendo la ataraxia y eso es algo que no se puede permitir. en cualquier caso lo ha puesto todo bajo las botas de mi Señor, y que Él decida. de hecho estuvo hablando con el objeto, adoctrinándole, enseñándole y colocando las cosas en su sitio. de maneras que el objeto no entiende ni comprende, ni espera hacerlo, mi Señor siempre va guiando al objeto hacia donde Él quiere que esté y eso es suficiente para que todo vaya cobrando sentido y poniéndose en su sitio, que es lo que ocurrirá en los próximos días.
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.