el cuero y el latex no es un disfraz. no es algo que nos ponemos para esconder lo que somos y simular ser lo que no somos. en todo caso es al revés, gracias al cuero y al latex podemos mostrar lo que realmente somos. pero a veces no basta con eso. en ocasiones los símbolos o insignias que llevamos, pero sobre todo nuestro lenguaje corporal, debe hablar por nosotros. y hay señales inequívocas. el objeto nunca, jamás, en catorce años, ha visto a mi Señor de rodillas. nunca. y eso dice mucho. así como el objeto está casi todo el tiempo en esa posición, mi Señor nunca ha sido visto por el esclavo así. arrodillarse es propio de inferiores, de sumisos, como una muestra de nuestro lugar. podemos estar completamente cubiertos de cuero, o de latex, que esa postura es la que marca la diferencia. igualmente colocar las manos a la espalda es una señal de respeto, utilizado en el ámbito militar, por ejemplo. pero también es una muestra de confianza y de disponibilidad: se deja la parte más vulnerable del cuerpo al descubierto: el pecho. allí está el corazón, los pulmones y todos los órganos importantes. cuando nos agreden nos doblamos sobre nosotros mismos protegiendo el pecho. dejarlos al descubierto delante de alguien y poner las manos atrás es una señal de que te entregas y estás a merced de tu Amo. puede hacer contigo lo que quiera.
