el objeto estuvo trabajando toda la mañana y por la tarde, después de descansar un poco, tuvo una tutoría con uno de sus tutorandos. mientras hablaba con él usando la aplicación del ordenador el móvil no paraba de pitar con cada mensaje que recibía, que por cierto eran muchos y muy seguidos. así que el objeto silenció el móvil y, cuando terminó la conversación, se olvidó de ponerlo otra vez con el sonido. eso hizo que mi Señor se pusiera en contacto con el objeto pero este no prestara atención porque no sabía que había llegado el mensaje. a la media hora miró y tenía un mensaje de mi Señor. al no contestarle mi Señor se había preocupado. una vez explicado lo sucedido mi Señor decidió que merecía un castigo, que en este caso serán 200 azotes en cada nalga. como siempre mi Señor es justo, sabio y generoso, y solo pretende el bienestar de su objeto.
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.