debido a su trabajo nuevo el objeto ha tenido que estar más en contacto con una casta de normales que llevan las contradicciones de este grupo a su máximo exponente: los políticos. es muy interesante ver cómo se creen poderosos porque han sido elegidos o porque tienen un amigo que le ha colocado en un puesto determinado. al final deberían ser unos simples gestores, pero el objeto ha podido comprobar que, básicamente, son unos seres donde el ego ha crecido tanto que ha hecho desaparecer a la persona. ya ni siquiera son seres humanos, son egos andantes. en cierta medida un político es lo opuesto a un esclavo. el inferior ha conseguido controlar a su ego, o mejor dicho, el Amo de un esclavo ha conseguido controlar su ego. sin embargo un político no solo le ha dado carta blanca sino que ha llegado a dominarlo. son los dos extremos de un espectro donde se podrían situar a todos los seres con apariencia humana, sean hombres o no. en un extremo los políticos, en el otro los objetos. la cuestión es qué es mejor para ser feliz, si una cosa u otra. los primeros sin duda creerán que están en la cima del mundo, en lo más alto. muchos de ellos jamás pensaron encontrarse allí, bien por sus capacidades bien por su formación, como el actual consejero de educación, que no tiene un título superior. sin embargo no se dan cuenta de que el ego es insaciable y por mucho poder que tengas, siempre querrás más, y más y más. la única forma de vencer al ego es no dejarse llevar por él, no entrar en su juego y tenerlo siempre en cuarentena. no jugar es la única forma de ganarle.