es complicado decir que existe un único bdsm, al igual que es difícil decir en qué consiste el fetichismo, o más concretamente qué tipo de fetichismo está entrando en juego. cada Superior y cada inferior se adscribe a una cierta corriente. están los amantes del protocolo estricto, pero también aquellos que se vinculan más con los clubs de moteros que con la nueva ola del latex psicodélico. hay quienes visten cuero como una identidad y quienes lo hacen porque les sienta bien y quieren jugar un ratito. los primeros están buscando tal vez un esclavo de por vida que les pertenezca y al que poder usar y los segundo aborrecen esa idea pero quieren un sexo un poco más fuerte de lo habitual. es una nueva ironía del bdsm: un mundo donde las normas tienen una gran importancia pero donde la libertad es aún mayor que en mundo vanilla.
