hoy es cuando se puede decir que la crisis producida en el trabajo se ha terminado definitivamente y con un resultado muy provechoso para el equipo del objeto. tal como predijo mi Señor al final todo ha quedado en nada, literalmente en nada, que es lo que ocurre siempre con el ego: un gran despliegue de fuegos artificiales que no tienen ninguna consistencia, ninguna profundidad, ninguna entidad. lo único que observó el objeto es lo que siempre pasa, un montón de gente mediocre dejándose llevar por el ego y al final sin tener nada que ofrecer, nada que decir, nada serio.

por la tarde el objeto siguió trabajando porque básicamente el nuevo proyecto es ser formador de formadores. aparentemente es una actividad poco adecuada para un objeto pero ¿cuál lo es? no es el puesto que ocupas sino el lugar en el mundo desde que lo haces, y el objeto lo hace todo desde debajo de las botas de mi Señor. 

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.