a veces no es tanto saber dónde estar cuanto saber cómo estar. cómo nos posicionamos habla de nosotros pero también habla de nuestros Amos, de cómo nos han criado y entrenado, de como nos han hecho crecer para poder servirles más y mejor. estar en el lugar correcto, pero de una forma equivocada es como no estar. y la forma de estar de un perro, de un esclavo, es siempre de rodillas, en el suelo, siempre bajo el nivel de su Dueño y Señor, de su Amo.
un esclavo no es más que esto, una propiedad que vive entre barrotes, sean físicos o no, y con un candado cuya llave sólo tiene el Amo. sólo El puede abrir o cerrar, solo El puede darte el aire que necesitas para vivir como esclavo y sin el cual morirás como sumiso. serías un cuerpo vacío, una cáscara andante que simula y aparenta ser un homrbe cuando en el interior sabes que no lo eres. a veces todo se reduce a esto, a esperar a que tu Dueño te saque de la jaula para usarte, y mientras tanto solo puedes esperar a que te de la vida de nuevo.
