la lejanía es un handicap, sin duda. muchas mañanas despierto deseando encontrarme en la mazmorra que mi Dueño ha prometido será mi hogar definitivo. compruebo con pena que me puedo mover y que puedo hablar, que no estoy ni atado ni amordazado. lo peor sin embargo es cuando llego al trabajo y tengo que empezar a tomar esas pequeñas, o grandes, decisiones que poco a poco van alejándome de mi ser sumiso. es como un río que fuera erosionando las pardes de la presa y amenazara dejar salir al ego con fuerza. ante eso la mejor barrera es la humillación y la obediencia a mi Dueño, a mi Amo. cuando creo que no voy a poder resistirlo, basta una palabra suya para que todo vuelva a su sitio, el ego salga huyendo y este perro vuelva a echar de menos la mordaza y las cadenas.
de una cosa es´ta seguro este esclavo. de que ya no será libre, de que no hay marcha atrás, y de que , a lo más que puede llegar es a ser un perro sin Amo, si mi Dueño me echase de su lado, algo poco probable, pero nunca más volveré a ser libre. eso lo liquidó mi Dueño cuando me convirtió en su propiedad.
obediencia ciega para el esclavo, poder absoluto para el Amo.