lo más significativo de hoy ha sido cuando tuve un par de horas y me encerré en silencio. con permiso de mi Dueño me puse la cadena y el candado que me identifican como esclavo. este perro tiene una lleva de ese candado y su Dueño tiene la otra. cada vez que sentía el peso al cuello recordaba qué soy, a quien pertenezco, cual es mi sitio. fue un gesto simple, sencillo, incluso podría decirse que poco morboso, pero me llenó de paz, de tranquilidad. eso es lo que soy, un esclavo que pertenece a su Dueño, que depende de El y necesita su aprobación para todo. así debe ser.
obediencia ciega para el esclavo, poder absoluto para el Amo.