este perro le tiene miedo al dolor, porque no es masoca, pero últimamente su Dueño le ha enseñado a desearlo, incluso a buscarlo y a añorarlo. mi Dueño desea torturarme, algo que con nadie más le apetece hacer. para El es un signo de propiedad, de dominio, de control, una manifestación del poder que ejerce sobre su propiedad. bien sean pinzas, azotes o látigo, como el de la foto, este perro ha empezado a concebir el dolor como una forma más de entrega y sometimiento.