al igual que en la ida, volver se servir a mi Señor no es un mero movimiento físico, es un movimiento psicológico e incluso más profundo que eso. el viaje de regreso fue tranquilo aunque la aproximación fue muy movida. al salir de madrid el objeto pudo ver los incendios que rodean la ciudad y que hacen que pasear por las calles huela a humo.
el objeto llegó al mediodía y estuvo toda la tarde colocando cosas y descansando. hay que digerir muchas cosas cada vez que el objeto vuelve. en los próximos días estas cosas se irán asentando y digiriendo con el tiempo. por eso siempre tarda tanto el objeto en escribir lo que ocurre en estas visitas para servir a mi Señor. la conclusión del viaje la hizo mi Amo diciendo "cuando parece que llegamos a su techo este se rompe y desaparece". así fue y así es. mi Señor siempre sorprende al objeto justo haciendo eso, rompiendo lo que parecen límites y superar aquello que parecía una frontera.
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.