todo fue muy rápido. casi sin darse cuenta. en la primera sesión, cuando lo folló hasta casi perder el sentido, supo que había empezado a caer en un pozo sin fondo. lo había atado tan bien que no tuvo opción. debió sospechar algo cuando no lo dejó ni un minuto suelto en todo el fin de semana. cada encuentro lo empujaba más abajo: no llevar ropa, comer en el suelo, llevar 24/7 la cadena al cuello, incluso en el trabajo. darle el móvil fue extraño, las contraseñas de todo fue más fácil. cuando lo llevó a un notario para firmar un poder no entendió bien pero lo hizo. a la semana siguiente no lo dejó volver a su casa que había vendido a los diez días. hacía tiempo que no tenía amigos y sus familiares habían renegado de él. cuando lo sacó por la noche, encadenado, amordazado y encapuchado, supo que era un viaje sin retorno. a partir de entonces vive en un sótano de una casa aislada en la montaña, con la única función de dar placer sexual a su Amo y a sus amigos. no se atreve a mirarle a los ojos y casi ha olvidado cómo hablar. aún así sabe que el pozo es más profundo y que puede caer más bajo.