las cosas no vienen solas, especialmente las malas noticias. el objeto aún no se ha recuperado de la reunión de ayer, tan humana, tan violenta y tan desagradable; cuando hoy le han dicho que va a tener que ir a la oficina un día más. así que en vez de trabajar en casa tres días lo hará dos. no hay una razón práctica, sino una llamada de atención a otro departamento y que repercute en el del objeto. eso lo contrarió, sobre todo porque se acude a la legalidad cuando va en beneficio de la empresa, y se acude a la "vocación y el compromiso", cuando va en beneficio del trabajador. al final la empresa siempre gana. ahora se abre un tiempo de lucha, que es agotador, porque si nos podemos legalistas, los compañeros del objeto, y el objeto mismo, vamos a pedir que se cumpla en su totalidad, y eso va a perjudicar a la empresa, así que vamos a ver lo que ocurre. la cuestión sobre todo, es que estos son temas muy humanos, excesivamente humanos y el objeto se resiente de ellos, le afectan a su forma de existencia. para colmo al llegar a casa se encuentra que una fuga de agua de una vecina ha hecho que el coche del objeto esté completamente cubierto de agua y tierra. en fin, un día para olvidar. lo peor es que tantos días para olvidar están afectando al objeto y esto teme que su existencia se resienta y el ego pueda meterse por alguna rendija, como cree esto que ya ha hecho.
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.