los domingos de julio ya son tiempo de verano y se nota. desde que terminan las clases parece que todo se ralentiza y que la gente va desapareciendo de los barrios y las calles. el calor tampoco ayuda mucho, la verdad así que esto ha pasado el día en casa, trabajando calmadamente y descansando detrás de las persianas bajadas. es lo más cercano que puede estar a su habitat natural: la mazmorra. eso sí, por la tarde hemos tenido el capítulo semanal, ahora muy descafeinado por las páginas matutinas. aún así el objeto valora enormemente el tiempo que mi Señor le dedica y la posibilidad de hablar y de comunicarse poniendo bajo sus botas lo que ha ocurrido y, sobre todo, recibir su enseñanza y su guía. Él orienta al objeto hasta en las cosas más pequeñas y resuelve los pequeños conflictos internos que le ocurren al objeto por el hecho de vivir entre humanos. es todo un regalo para este objeto.
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.