como había esperado el objeto, hoy amaneció con una intensa y fuerte necesidad de estar en silencio, aislado, sin pensar ni hablar con nadie. era el efecto esperado y esto lo agradeció. sin embargo quedó un resquemor del encuentro familiar de ayer. una persona, sin duda influenciado por la bebida, llegó a ser violento y cruel con el objeto. recordarlo se volvió algo doloroso, pero también esto se dio cuenta de que verlo no como otro humano sino como un objeto le daba una nueva perspectiva. por decirlo de alguna manera, aunque el hecho está, el objeto no se lo toma como "algo personal", como una ofensa porque un objeto no puede ofenderse. este sencillo giro, esta simple modificación de la perspectiva es suficiente para que todo adquiera un nuevo sentido. no es la primera vez que el objeto experimenta algo así y es una de los mecanismos de supervivencia más importantes e interesantes que le ha aportado su entrenamiento. gracias a mi Señor el objeto puede pasar por estas experiencias sin tanto drama, dolor o incomodidad.
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.