nunca pensó que podía caminar por la calle todo cubierto de latex pero el Amo no le dio ninguna opción: mordazas, esposas a la espalda, collar... al menos llevaba capucha y nadie lo reconocería. Él iba delante, de cuero y parecía que nada le importaba en absoluto. se resintió un poco al entrar en la tienda. supo entonces a donde iban, a la unidad de programación. lo ajustó a la silla de forma que no podía moverse. lo primer, las gafas y los auriculares. sabía lo que venía a continuación. solo pudo moverse un poco antes de que la sesión comenzara . lo no que no vio es el tiempo que programó el Amo: tres horas.