por la mañana, y tras ir al mercado, el objeto tuvo una situación familiar. no fue nada importante pero si pesada y molesta. la razón es que un familiar se ha puesto enfermo y al objeto le habían pedido llevar a otros a visitarlo. mi Señor dio el permiso necesario. si no hubiera sido así el objeto no habría ido. esto puede parecer una cosa anecdóctica pero es un indicativo de la influencia y el poder que tiene mi Señor. si no hay autorización no hay encuentro, no hay vida social, por mucho vínculo familiar que exista. el objeto es consciente de que esto puede sorprender a mucha gente, especialmente aquella que sigue pensando en el poder de la sangre y la "familia" en modo italiano de la cosa nostra. pero la realidad no es esa. esta forma de pensar es una creación social elaborada precisamente para garantizar esa vinculación pero no hay nada más. el mito de caín y abel apunta en esa dirección. esa familia que "se mantiene unida", no sobrevive a una mera cuestión de celos. esa es la realidad y hoy se ha puesto de manifiesto nuevamente para este objeto.

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.