era un banco lujoso que intentaba mostrar su poder y riqueza con suelos de mármol y un diseño escandalosamente ostentoso. los burócratas con trajes caros y peinados a la moda deambulaban como hormigas sin un destino aparente, con sus zapatos italianos sin hacer ruido. entonces, en aquel mármol tan caro, resonaron sus pisadas. fuertes, seguras, unas botas sendra negras brillantes. entró como si fuera el dueño, y de hecho era el accionista mayoritario. su pantalón de cuero devolvía las modernas luces. todo el mundo se detuvo y puso sentir las miradas de deseo de hombres y mujeres.