lo más importante del domingo es, sin duda, la llamada a capítulo, ese espacio en el que Amo y objeto comparte y ponen en común, en que el objeto pone bajo las botas de mi Señor la semana que ha pasado, la que vendrá y es cuando mi Señor enseña y da instrucciones a su objeto para que pueda vivir adecuadamente. como ha dicho este objeto en muchas ocasiones desde que comenzó la práctica de las páginas matutinas, las llamadas a capítulo se han reducido bastante, quedando para lo imprescindible. al leer esas páginas mi Señor está al tanto de lo que pasa por el interior de su objeto: sus dudas, la situación por la que está pasando, el avance o retroceso de sus procesos, etc. es un desnudarse completamente ante Él y eso es fundamental para que la existencia del objeto sea plena.

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.