la última sesión de la formación de esta semana, y de esta tanda. al ser el tercer día el grupo estaba más suelto la interacción ha sido mayor y más intensa. el objeto cree que ha sido positivo y ha terminado contento, si puede decir algo así. esto trae a la mente algo de mi Señor. en una de las conversaciones hablamos de que el objeto sigue manteniendo ciertos atributos o capacidades humanas, y mi Señor le dijo que es para que pueda funcionar entre ellos por ahora, pero que cuando esté encerrado no las necesitará el objeto y Él las eliminará. lo que llamó la atención del objeto es que sabe como hacerlo, pero decide no hacerlo porque si así fuera el objeto no podría seguir trabajando y viviendo haciéndose pasar por un humano. desde luego mi Señor ha "jugado" con la mente del objeto en múltiples ocasiones y a veces le ha hecho perder la noción del tiempo, o la capacidad de moverse. fueron experiencias muy intensas que han abierto la puerta a ir más allá. también el objeto ha notado como se han modificado gustos o fetiches para irse a adaptando a los de mi Señor. esto llega hasta el punto de preguntarse si realmente lo que vive o siente el objeto es suyo, o ha sido puesto ahí por mi Señor. ¿no es este el control definitivo? recientemente mi Señor ha sido capaz, con una palabra, de provocar que nada tenga sentido y, con otra palabra, que todo vuelva a tenerlo. en nuestro vocabulario lo hemos llamado "bajarte al infierno", porque cuando el objeto estuvo allí el sufrimiento fue intenso. es algo curioso e interesante, dudar de la propia capacidad, de la propia realidad. no asusta al objeto porque cuando escribe diariamente en el saludo de la mañana, que es lo primero que hace el objeto: "todo está bajo sus botas", no lo dice como mero formalismo o consideración, sino porque lo cree realmente.

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.