el objeto ha estado trabajando, aunque sea domingo. es lo que tiene tener un trabajo de tipo intelectual. siempre hay que leer, siempre hay algo que escribir. incluso el blog, que vuelve a estar retrasado un poco. lo único que casi permanece constante desde hace meses, son las páginas matutinas: esas cuatro páginas que escribe el objeto en un cuaderno y que envía a mi Señor para que las lea, todos los días, sin excepción, desde noviembre casi del año pasado. en ellas el objeto escribe sin medir, sin mediar, sin juzgar ni valorar. así mi Señor está completamente informado de lo que pasa por la mente de su objeto, de lo que está ocurriéndole. es una especie de confesión detallada y libre de prejuicios de todo lo que le pasa. de hecho un efecto colateral de las páginas matutinas es que las llamadas a capítulo semanales han perdido su sentido. mi Señor sabe diariamente lo que pasa y ocurre, por lo que aquella reflexión y revisión semanal se hace innecesaria porque es volver sobre lo mismo.

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.