el objeto ha hecho la última práctica de caso que tenía pendiente este año. todo ha salido muy bien y el objeto ha aprobado el cuestionario. por supuesto esto no es importante. lo importante es aprender cada vez más y mejor para poder servir a mi Señor de la misma manera. es curioso como llegó un momento en el entrenamiento del objeto en que las cosas dejó de hacerlas por si mismo sino por mi Señor. de pronto el objeto sentía que los méritos o las felicitaciones por el trabajo bien hecho no eran suyos sino de mi Señor. de igual forma sintió que todo tenía que estar bajo Sus Botas y que el objeto no podía decidir. Ahora, en estos momentos no recuerda el objeto si fue en algún momento concreto o algo que fue limando las resistencias, erosionando la voluntad hasta que esta desapareció. tal vez fue una combinación de las dos cosas pero el hecho es que ocurrió. tal vez fuera esa la intención de mi Señor. esto no lo sabe realmente, tampoco tiene que saberlo. de hecho no es importante. el objeto solo tiene que centrarse ahora en el aquí, en este momento y obedecer realmente ciegamente a mi Señor. el objeto realmente no tiene por qué saber cómo llegó aquí, a este estado , pero solo necesita estar y mantenerse en él todo el tiempo posible porque cuando lo abandona pierde el eje, el centro y la dirección de su existencia. es entonces cuando comienzan realmente los problemas. solo mi Señor mantiene centrado al objeto.

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.