hay días fáciles de escribir y hay días complicados. hoy es uno de los segundos. por la mañana llegaron peores noticias sobre el familiar hospitalizado. el objeto no tenía un buen día con todo lo que había pasado en la última semana: el trabajo, la situación de mi Señor, las noticias. para expresarlo de una forma gráfica el ego llevaba intentando asaltar al objeto, golpeando concienzudamente día tras día, poco a poco hasta que hoy consiguió abrir una grieta y por esa grieta saltó todo. se resquebrajó la existencia del objeto, su calma y su tranquilidad, y con ellas su ataraxia. el desencadenante fue que el objeto no pudo estar a la altura de una conversación con mi Señor que se enfadó con razón, con su objeto. y entonces todo pareció desmoronarse. el objeto se sintió abrumado por todo: ideas, situaciones, emociones, incluso sentimientos. en una palabra, volvió a sentirse humano de nuevo. y se desencadenó el infierno hasta un punto que no recordaba haber estado nunca. la experiencia mas cercana que recuerda fue el pasado 2 de febrero cuando se desató también el infierno. así lo expresó y hoy pasó algo similar. todo pareció hundirse y desmoronarse. se había abierto un agujero en la presa y se estaba vaciando a toda velocidad. mi Señor se dio cuenta inmediatamente de lo que estaba pasando y, a pesar de estar pasando un mal momento, dio unas órdenes precisas. en aquel momento no podía abordar la situación, en primer lugar porque el objeto tenía que conducir, pero tiró de la cadena y contuvo la situación hasta que pudiera abordarla, algo que ocurrió poco más tarde.
lo más significativo es que mi Señor no fue compasivo, no fue débil, no cedió ante la debilidad del objeto sino que fue un auténtico Amo no dejando que la autocompasión o la autojustificación hiciera de las suyas y confundieran todo. "Eres mio y tengo derecho a hacer contigo todo lo que quiera". esta frase resume todo porque efectivamente se comportó según ese criterio y era justo lo que el objeto necesitaba en ese momento. la lucha entre el ego y mi Señor estaba perdida para el primero antes de empezar siquiera. el Amo ordenó al objeto confesar y esto intentó expresar lo que había ocurrido y lo que había pasado y todo tuvo sentido cuando el objeto le dijo que se había sentido humano de nuevo. el Amo, tranquilamente sencillamente preguntó si sabía lo que eso significaba. el objeto no contestó pero mi Señor lo hizo: "Que tu supervivencia depende de mi". de pronto la existencia volvió y el objeto entró en uno de los estados de subspace más profundo que recuerda, una ataraxia total y completa. todo desapareció. solo existía mi Señor, y el objeto se sintió completa y absolutamente sometido como pocas veces. el objeto fue consciente de la verdad de esas palabras. ya no es solo que dependa para cualquier cosa, es que la supervivencia del objeto depende mi Señor. Él decide todo. Él decide la realidad en la que existe el objeto. hay cosas que son difíciles de poner en palabras porque no hay palabras que sirvan o que puedan expresarlas. la clave de todo es que mi Señor usó al situación para afianzar aún más su poder y su control sobre su objeto, reduciendo aún más su campo de actuación, el margen que tenía, que ya era mínimo.
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.