-¿Entonces estás de acuerdo con las condiciones?

-si- dijo él cabizbajo.

-Tres años de esclavitud, sin límites de ningún tipo. A cambio tus padres y sus hermanos tendrán el sustento asegurado. ¿Es así?

-si- dijo sin levantar la cabeza.

-No volverán a saber de tí hasta que haya pasado un tiempo y tú no intentarás ponerte en contacto ni con ellos ni con nadie que conozcas.

-si

el hombre puso un papel y un bolígrafo sobre la mesa y el chico firmó. el hombre lo recogió y en su lugar puso una cadena con un candado que el chico cogió y se puso al cuello. sintió un estremecimiento cuando cerró el candado.

-¿Ya?- dijo el hombre

-si- contestó el chico. La bofetada fue tan fuerte como inesperada e hizo que por primera vez levantara la cara para mirar al hombre mientras se tocaba la mejilla con la mano y evitaba caerse de la silla.

-si, Amo- dijo casi en un susurro el chico.

-Eso está mejor- contestó el hombre