
un gimp no tiene piel, no tiene rostro, no tiene humanidad; porque la piel y el rostro es lo que nos hace identificables, lo que nos hace humanos en primer lugar. es nuestra carta de presentación. para muchos puede resultar inconcebible que algún inferior desee, o necesita estar así, someterse hasta el punto de perder su humanidad, pero nuevamente la realidad se impone. existen inferiores así, existimos sumisos así. no es algo que nadie pueda decidir por nosotros, ni que pueda negar que estamos aquí. cualquier recorrido, superficial incluso, por alguna de las redes de internet, es suficiente para darse cuenta de que hay muchos más gimps de lo que uno suponía. esa es la realidad y no depende de lo que cada uno piense. podemos entrar en si es posible hacerlo o no, o en la capacidad de esas personas de convertir su fantasía en realidad. no hay que olvidar que ciertos aspectos y elementos deben quedar precisamente ahí, en la fantasía. en cualquier caso esta imagen real nos abre la puerta a una reflexión sobre hasta donde puede llegar la sumisión de un inferior y hasta donde están dispuesto a llevarla determinados Amos en esta relación de Dominación/sumisión que es el bdsm.