el día de regreso siempre es furo por muchas razones pero hay una básica: el lugar del objeto en el mundo es bajo las botas de mi Señor, y regresar de este viaje es en cierto sentido, dejar ese lugar y volver al mundo humano. pero es lo que mi Señor quiere hasta que se den las condiciones para otra situación así que el objeto obedece y regresa. el tiempo de aeropuerto y el vuelo, dos horas y media, se lo pasa el objeto leyendo así que se le van rápido. el resto del día intenta recuperarse y estar bien a pesar de estar lejos de su Amo y de echarle de menos. lo que es claro para el objeto es que ha llegado renovado y recargado de energía para hacer todo lo que tiene pendiente y hay una enorme diferencia como se fue el jueves y cómo ha regresado hoy, una diferencia brutal y radical.

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.