
en una sociedad igualitaria la esclavitud es una aberración, pero entonces nos encontramos con la esclavitud voluntaria, que pone en jaque tanto una como otra. vivir una situación de esclavitud elegida por alguien adulto y plenamente consciente pone en entredicho el principio de libertad, pero prohibir que alguien quiera vivir así lo cuestiona igualmente. al final se entra en una contradicción y acabamos en una paradoja muy profunda y seria. es lo que ocurre lógicamente cuando llevar al extremo un valor que conviertes en absoluto pero que depende de las personas, que no somos absolutas sino contradictorias. en el bdsm resolvemos esa paradoja porque cada uno ocupa su lugar y ese lugar que ocupa es su lugar en el mundo. la libertad nos importa tanto como para usarla para desarrollarnos y para buscar la felicidad. lo que para los vanillas es un acto de opresión realmente es un acto de liberación.