
en la primera época del bdsm moderno, a mediados del siglo XX, no había tiendas fetiches y los materiales para las sesiones los hacían los propios participantes, el propio colectivo. con la expansión de la comunidad bdsm se extendieron las tiendas, los encuentros y el comercio online, coincidiendo con internet. ahora es posible conseguir cualquier material de prácticamente cualquier lugar, si no presencial, al menos en tiendas online. esto ha permitido que una cantidad enorme de Amos y esclavo, incluso en los lugares más recónditos tengan acceso no sólo a este material sino a ideas, rituales, artículos, protocolos y formas de vivir el bdsm que antes estaban reservados a los pocos que vivían en las ciudades. ahora todo inferior puede ser esclavizado y todo Amo someter, incluso en modalidad online. esto también ha llevado a un aumento del ruido, de esclavos que quieren dominar desde abajo y de Amos que solo lo son de nombre. paradójicamente el silencio se ha convertido en un valor, especialmente entre los sumisos. no hace falta hacer grandes declaraciones, hay que dejar que nuestras acciones y el servicio que realizamos hable por nosotros.