
hay algo profundo en un sumiso que acepta su naturaleza y se somete. todos los Amos respetan eso, respetan cuando un esclavo se arrodilla ante su Amo mostrando sumisión. la paz que desprende puede ser abrumadora, la tranquilidad pasmosa. cae de rodillas y baja la vista mirando al suelo, a las botas de su Señor. ahora solo queda esperar la orden. desprende una integridad que solo puede venir de un esclavo que se ha convertido en propiedad de un Amo. en este estado todos los problemas han desaparecido y todas las inquietudes se esfuman.