el objeto pensaba dedicar toda la semana a estar encerrado en casa, aislado, trabajando, y al final se han ido sucediendo los encuentros y las salidas y una vez puestas bajo las botas de mi Señor, ha ordenado al objeto que fuera. en todas ellas, como decía ayer, hay un denominado común, el objeto va porque algún humano cercano necesita hablar, necesita apoyo o necesita consuelo. no deja de ser irónico que sea el objeto, un objeto, quien aporte esos elementos. hoy han sido dos antiguos compañeros de trabajo que necesitaban hablar y que pidieron al objeto que quedara con ellos y así lo hizo el objeto, tras ponerlo bajo las botas de mi Señor. pudo aprovechar el objeto la primera hora de la mañana pero a eso de las once y media aparecieron los compañeros y el objeto fue con ellos. siguiendo las órdenes de mi Señor, el objeto intentó mantenerse al margen o al menos no participar de modo excesivamente humano. el objeto es consciente de que esto es difícil de entender para muchos, pero nuevamente el lenguaje es insuficiente para expresar determinadas cosas, así que el objeto tiene que hacerlo de la mejor forma posible, con las herramientas que tiene a mano. al final la experiencia fue menos humana de lo que había supuesto el objeto y terminó mejor de lo esperado. por la tarde estuvo en casa en silencio, recuperándose de unos días tan humanos.

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.