se suponía que la tormenta había pasado y se iba a ir pero no lo ha hecho del todo. sigue lloviendo y hay mucho viento. podría decir el objeto que eso es un reflejo de su interior pero estaría mintiendo, o al menos no diciendo la verdad del todo. ya no hay tormentas en el interior del objeto, para bien o para mal, o mejor dicho, si se produce un amago de alguna, mi Señor la apaga y calma al instante. hoy ha ocurrido algo así. nuevamente el objeto había dormido mal y estaba muy cansado y por unas palabras mal comprendidas por el objeto empezaba a notar que se iba a desatar algo en su interior. sin embargo, y antes de que pudieran reacciona o hacer algo mi Señor ha dicho dos palabras y todo se ha calmado. metafóricamente, porque aún no hay palabras para describir la situación mi Señor ha puesto sobre el objeto su pierna y lo ha oprimido profundamente apretando su rostro contra el suelo, humillándolo y sometiéndolo nuevamente, hasta que ya no había más voluntad que la de mi Amo y Señor. ha borrado cualquier resistencia, cualquier atisbo de insubordinación o respuesta. solo había un Palabra, la Suya. solo una Voluntad, la Suya, solo una orden, la Suya.

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.