mi Señor ha ido trabajando poco a poco colocando cada pieza cuidadosamente hasta que todo estaba en su sitio. ni siquiera tuvo que dar un golpe de gracia, las piezas cayeron por sí solas, por sí mismas. pero el objeto no puede dejar de pensar en que lo que está viviendo actualmente no es más que el resultado de esta tarea paciente y consistente de mi Señor. todo es gracias a Él y todo es por Él. es el centro y alrededor suyo gira todo, porque se lo merece, además porque se lo ha ganado con trabajo duro y continuado entrenando al objeto. esto pone en evidencia a todos esos aprendices de Amos que exigen obediencia ciega y absoluta después de decirte solo “hola”. esto es algo que para el objeto tiene cada vez menos sentido, porque aunque es cierto que hay Amos y esclavos naturales, eso no significa que todo esclavo deba obedecer a un Amo porque Él lo diga. la autoridad también hay que ganarla cada día, poco a poco.
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.