es jueves, la semana está llegando a su fin y el objeto no ha ido a la oficina y no cree que vaya mañana. se ha quedado en casa y ha avanzado muchas cosas. ha tenido cinco formaciones y mañana tendrá las tres que faltan, los exámenes de la primera mitad del master, una tutoría con un esclavo, otras con un paciente y trabajar online todas las mañanas. parece intenso, y lo ha sido pero el objeto no ha perdido su ataraxia, ni el subspace en que lo ha sumido y mantiene mi Señor. no tiene muchas palabras para explicar esto pero lo más cercano es como si vieras todo en la distancia, sin influirte ni afectarte, como si las cosas no fueran contigo, como si nada pudiera cruzar los barrotes tras los que mi Señor ha encerrado la mente de su objeto. hoy hablaba con Él que el pequeño aporte que puede hacer el diario, el blog y el grupo de telegram es, poco a poco, crear un lenguaje que pudiera describir la experiencia de vivir en esclavitud voluntaria psicológica, física, intelectual, moral, económica y todo lo que se les pueda ocurrir. el objeto no es tan tonto como pensar que es el primero que pasa por algo así, o que es el único pero sí que es cierto que no ha podido encontrar con qué identificarse, con que experiencia reflejarse o verse. tampoco tiene palabras para descubrir esa experiencia así que le quedan las metáforas y si pudiera darles nombre, si pudiera poder llega a expresarla, tendría todo el sentido del mundo. el trabajo habría merecido la pena y mi Señor habría dejado un legado para el futuro. lo que parece claro es que esto no solo no ha terminado sino que está en una nueva etapa muy intensa y plena, siempre dirigida por mi Señor, siempre guiado por su mano.
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.