el objeto ha estado en casa, aislado, estudiando y haciendo lo que ha podido y es de agradecer que no haya tenido ningún encuentro o compromiso humano porque hubiera sido muy duro. el objeto necesitaba paz y tranquilidad. la verdad es que la situación es un poco extraña porque sabe el objeto que algo importante ha ocurrido, muy importante, y a la vez está en una calma y una paz extrema, que no recuerda haber tenido en años, siquiera alguna vez. da igual lo que pase u ocurra, el objeto está tranquilo y en paz.
en este estado llegó a la llamada a capítulo y evidentemente el tema central fue lo que había ocurrido el viernes. el objeto había hecho las páginas matutinas y por supuesto se centro en eso también. le ayudan mucho a centrarse y reflexionar. lo que pasó el viernes fue que mi Señor ejerció todo su poder sobre un objeto que no tenían ningún tipo de defensa, objeción, resguardo, protección o mecanismo que impidiera que mi Señor entrara hasta lo más profundo. en nuestro proceso de socialización vamos aprendiendo cosas, elaborando un sistema de normas que nos protegen de los otros y que nos permiten vivir en sociedad: qué se puede decir, cuándo, qué callar, cómo comportarse. es tanto una especie de interface como de herramienta de socialización, la introspección es tan fuerte que se vuelve algo inconsciente. es lo que en el fondo nos hace humanos, o mejor dicho, hace humanos a los humanos. el viernes eso desapareció en el objeto. esto no sabe bien si desapareció o solo se apagó momentáneamente pero y ano está. esto no lo encuentra. eso no significa que vaya por ahí diciendo lo que le apetezca sin ningún tipo de filtro. es justo lo contrario. ahora el objeto no dirá nada, no aportará nada, parece que nada le afectará. no es que haya cambiado las reglas del juego, es que ha dejado de jugar.
para el Amo la cosa está clara. el objeto es ya 100% un objeto que solo obedece y lo que pasó el viernes es que barrió los últimos vestigios de humanidad. ahora el futuro solo es obedecer y obedecer. todo es muy extraño porque incluso el objeto ha empezado a experimentar algo distinto: todo lo anterior a conocer a mi Señor se ha desdibujado o se está desdibujando, como si los recuerdos estuvieran modificándose. el objeto hace como un ejercicio, volver al pasado y cada vez le cuesta más recordar. al ponerlo bajo las botas de mi Señor dice que es algo normal porque ahora solo Él es importante, solo el centro y ahora está viviendo el objeto la existencia que debió vivir desde el principio. todo lo anterior a eso no tiene importancia. no pasa nada ni desaparece. la repercusión de esto es enorme y eso produce cierto vértigo al objeto.
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega