el objeto, como no podía ser de otra manera, ha estado reflexionando sobre la experiencia de ayer, o más bien digiriéndola. interiormente ha sido una de las situaciones más duras e intensas que el objeto recuerda. aún no sabe muy bien lo que ha pasado. mi Señor ha ordenado al objeto que reflexiones sobre ella y le de un diagnóstico, una explicación, lo que sea. la única forma que tuvo el objeto de hacerlo fue, y es, usando metáforas, que es la forma de añadir significados que las palabras no consiguen delimitar. fue como si hubiera explotado una bomba que hubiera arrasado con todo, dejando al objeto sin nada. lo poco que quedaba de su humanidad salió despedida. ahora el objeto es un objeto completo, total y absoluto. esto es consciente de que muchos Amos, y muchos esclavos, no entenderán esto. de hecho el objeto tampoco lo entiende muy bien, aún. mi Señor dice que tardará tiempo en darle sentido, y sobre todo ponerlo en palabras porque el lenguaje disponible se ha vuelto insuficiente. lo único que puede decir es que estuvo al borde del abismo, con mi Señor dudando de la propia naturaleza del objeto y esto lo llevó al límite. y ahí, en ese estado, el objeto estaba completamente indefenso, desnudo, sin barreras, ni mecanismos de defensa, completamente al descubierto, en presencia de mi Señor a pesar de la distancia. y entonces mi Señor llamó al objeto por teléfono y con su voz, empezó a centrarlo de nuevo, a sacarlo de ese estado, a alejarlo del abismo. esto no puede expresarlo de otra forma. mañana es la llamada a capítulo con mi Señor. seguramente seguiremos hablando de este tema.

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.