toda la mañana en la oficina. tenía pensado estar tranquilo, leyendo o estudiando pero al final tuvo tres videoconferencias, dando una especie de clases que le llevaron la mitad de la mañana de hecho. cuando ocurre algo así el objeto se siente un poco vacío al terminar, igual que cuando va a las formaciones. dedica tanta energía que acaba agotado. parece sencillo pero no lo es. además están los viajes. puedes dedicar nueve horas para una charla de tres. esto no se queja. es un buen trabajo que le permite seguir estudiando, perfeccionándose para mi Señor y dedicarle el tiempo que merece. sin embargo cuando tiene que ir por la mañana a la oficina las relaciones humanas lo dejan bastante tocado.

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.