había sido un hombre libre hasta que lo secuestraron en un callejón una noche. siguió a un lederón esperando un rato de placer, de sumisión tal vez. ahora era un esclavo de ese mismo lederón y de su grupo de moteros. y estaba a miles de kilómetros de casa. le follaban de noche y lo llevaban como equipaje durante el día. siempre encadenado, siempre amordazado salvo para comer, beber o usar la boca para dar placer. sus esfuerzos para ir a la universidad, frustrados, y su capacidad de resistencia eliminados. había pasado tanto tiempo y habían sido tantos que ya se había acostumbrado a su nueva vida. definitivamente era un esclavo y existía para darle placer a aquellos hombres.