ha sido un día interesante, porque aunque comenzó siendo muy duro, al final se arregló con las dos tutorías que tuvo el objeto por la tarde. en ambas consiguió llevar al subspace con los tutorandos y trabajar desde la parte más profunda con ellos. con ambos también usó la técnica del disparador. uno ya lo tenía y al otro la introdujo el objeto hoy. a partir de ahora, cada vez que diga una frase entrará en un profundo subspace.

en este caso podemos aplicar la máxima de que quien enseña, aprende dos veces. a menudo el objeto se siente regular porque parece que saca más de la tutoría que los propios tutorandos. viendo sus procesos particulares, cada uno el suyo, el objeto se da cuenta de que hay tantos caminos para someterse como inferiores y Amos hay. ningún camino es uniforme o igual a otro. al contrario: hay avances y retrocesos, dudas y certezas, paradas y acelerones. vamos, como la vida misma. y también ha aprendido el objeto, lo ha visto nuevamente hoy, que no se puede forzar el crecimiento de nadie. cada esclavo es peculiar. este objeto aún no ha asumido algo muy importante, que es que, después de un proceso, algunos sencillamente no quieran, o no puedan seguir. hace poco volvió a presentarse un inferior que viene regularmente con la típica dinámica de deseo-realización-culpa-desaparición y empieza a acumularse el deseo de nuevo lo que le motiva a volver a buscar. estos casos son los peores porque si alguien descubre que no quiere, o no puede según el camino de la sumisión es su problema pero estar yendo y viniendo indica una ausencia total de capacidad para enfrentarse a la realidad. es una huida hacia delante sin fin.

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.