mi Señor sigue enfermo por lo que pasa la mayor parte del tiempo en cama. el objeto siente una carga por no poder estar allí sirviéndole y cuidándole. para eso es un esclavo, incluso si es un objeto. la inacción es una de las características de un objeto: debe moverse lo menos posible, habla lo menos posible, pensar lo menos posible, decidir lo menos posible. después de tantos años de entrenamiento y de tantas etapas recorridas esto ya no puede verse como un humano cualquiera. el resto lo ve y lo trata como tal pero no es más que apariencia, solo es un error.

ha sido inevitable para el objeto pensar en que pasaría si su Señor no estuviera y es algo impensable, inimaginable, aunque posible, porque todo es posible. el objeto no se puede imaginar estar sin su Amo y Señor, sin su control y poder. es lo que tiene la dependencia. esto sabe que mi Señor no quiere que piense en esto pero el objeto no puede evitarlo, igual que tampoco puede evitar depender de Él. supone el objeto que afrontará la circunstancia cuando se presente para la indisposición de mi Señor ha traído esto a la conciencia del objeto. cada día el objeto se levanta pensando en mi Señor y cada día se acuesta pensando en Él. durante el día mi Señor realiza un microcontrol de su objeto ya que sabe dónde está en cada momento y lo que hace, al igual que como está o se siente, cuando siente algo. todo lo pone el objeto bajo sus botas, porque Él lo decide todo, está al tanto de todo y lo sabe todo. así fue desde que le quitó al objeto la capacidad de decidir o de pensar o de sentir incluso. el Amo se lo quitó todo al objeto para que el objeto pudiera ser lo que realmente es, un simple objeto sumiso, obediente, dependiente. cuando mi Señor no está podría pensarse que el objeto está perdido pero no es así , sencillamente espera a que mejore, como lo haría un perro en la puerta de la casa de mi Señor.

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.