hoy ha sido un día muy especial, y no porque pasaran cosas espectaculares o llamativas. de hecho fueron cosas que cualquiera podría catalogar como ordinarias pero que sin embargo expresan magníficamente la existencia de este objeto. por la mañana al objeto se le planteó un problema "moral", así se lo mensajeó al Amo. Éste contestó "¿Cómo puede un objeto tener un problema moral?". el objeto lo puso entonces bajo sus botas. hace más de un mes, con permiso de mi Señor, el objeto pidió un libro por internet, que venía de la península y que se supone que tardaría entre 2 y 10 días en llegar. habían pasado ya 20 cuando el objeto envió un correo a la editorial diciendo que no había llegado. desde allí le dijeron que esperara unos días, era alrededor de black friday y los envíos podrían retrasarse. pasados esos días volvió a escribir y le dijeron que le enviarían un nuevo libro. lo enviaron ayer. pues hoy resulta que llegó el primer libro y ahora el objeto iba a tener dos y no sabía qué hacer, si devolver uno a la editorial, llamarlos o que. ese era el dilema moral. y mi Señor lo resolvió casi inmediatamente. "Quédate con los dos por el retraso y la molestia de haber tenido que esperar tanto". el objeto quedó sobrecogido porque efectivamente mi Señor había resuelto su dilema moral. todo estaba en su sitio, la decisión había sido tomada, no por el objeto sino por mi Señor y, una vez pronunciada su palabra, no hay más nada que decir, solo obedecer.

por la tarde pasó la otra cosa. mañana el objeto tiene una comida, por estas cosas de navidad. por supuesto cuando se la plantearon la puso bajo las botas de mi Señor. realmente primero era un plan, luego otro y al final quedó en comer con unos conocidos, los únicos con los que sale a comer realmente. la última vez fue hace cuatro meses así que no es que el objeto tenga mucha vida social, ni la necesita por cierto. el hecho es que normalmente tenemos la llamada a capítulo el viernes y cuando mi Señor dijo hoy que no sabe si podríamos tenerla porque no se encuentra bien el objeto le recordó que tenía la comida. mi Señor le dijo que había fallado porque tenía que haberle recordado cuando le dio permiso, que el viernes era el capítulo. al principio el objeto se quedó sorprendido porque había cometido una falta al no cumplir una orden de la que no era consciente. la primera reacción extraña fue que no se sintió injustamente tratado, como si le hubieran achacado algo de lo que no era responsable. no, no fue esa la reacción. fue más bien de "¿cómo puedo fallar inconscientemente?". inmediatamente el objeto comprendió que había aquí algo que aprender, que trabajar, y se puso a ello. lo supo porque había cierta inquietud interior. después de analizar la situación el objeto llegó a una conclusión. ser un objeto significa haber entregado al Amo todo, absolutamente todo, incluso el juicio sobre el objeto mismo. es mi Señor quien decide si una cosa es una falta, si el objeto ha fallado o no, si debería haber hecho otra cosa, incluso sin saberlo. un objeto no juzga, no decide, no piensa, solo obedece. si el Amo dice que el objeto actuó mal, actuó mal. ante el mismo hecho podría haber dicho que actuó bien y el objeto habría actuado bien. la decisión de mi Señor es la única que importa. Él construye la realidad en la que existe este objeto y esto es un claro ejemplo de ello. cuando el objeto llegó a esta certeza no pudo sino someterse y adorar a mi Señor por su poder y sabiduría. recibirá un castigo que cumplirá venerando a mi Señor, y dándole gracias porque guía a su objeto. no hay más.

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.