algunos Amos tradicionales están en contra de besar a sus esclavos. consideran que es demasiada intimidad para un inferior. otros sin embargo les gusta hacerlo, por puro placer. la cuestión es que un beso puede funcionar como una forma de poder también. uno toma la iniciativa, el otro se deja hacer. algunos besos se convierten en auténticas luchas de poder y, precisamente por eso, pueden ser formas de tomar el control, de toma posesión y de marcar la autoridad. no es solo el beso en sí sino la postura de todo el cuerpo la que marca la diferencia: donde pones los brazos, quien pone las manos y donde. al final todo se puede resumir en una cuestión de Dominación y sumisión.