una relación bdsm es en dos direcciones. el esclavo se somete y obedece mientras el Amo ordena y protege. ambos crecen, ambos se desarrollan, ambos recorren el camino juntos aunque en dos sentidos diferentes. por eso no es extraño ver a un esclavo agarrado a la pierna de su Amo, a sus botas si es lederón. llega un momento en que, para un esclavo, ese es el lugar más seguro en el que puede estar. de hecho no querrá estar en otro sitio. es como un ancla que lo fija a la realidad, a la realidad que está viviendo y que no quiere perder porque, sin su Amo, se sentiría perdido, desorientado, sin rumbo.
