mi Señor ha desmontado al objeto, ladrillo a ladrillo, y lo ha vuelto a hacer, no con esos ladrillos sino con unos nuevos. más que una destrucción y reconstrucción, ha ido sustituyendo, reprogramando, remodelando, rehaciendo. ha tardado más de esta manera, pero no podía hacerlo de otra, aunque el resultado ha sido el mismo: el objeto tiene poco o nada que ver con aquel que se puso bajo sus botas en aquella noche de enero. entonces esto no podía imaginar lo que acabaría haciendo mi Señor con su objeto, ni siquiera lo que significaba ser un objeto. el único que lo sabía era mi Señor, solo Él vio lo que tenía delante y lo que esto necesitaba. ahora lo expresa de una forma clara y contunden te: "Ví un inferior destrozado y decidí salvarte". salvar a alguien, a pesar de, o independientemente de el salvado puede parecer una idea extraña en nuestra cultura, pero es lo que pasa de hecho cuando un Amo de verdad tome posesión de un inferior de verdad. el entrenamiento es un proceso de salvación, entendiendo la salvación como vivir la vida con sentido. 

todo aquel al que le hayan puesto un collar al cuello puede comparar cómo era su vida antes y depués de ese collar. antes estás perdido, ansioso, desorientado y sin rumbo. después tu vida está organizada, hay normas, reglas, valores, cosas que se esperan de ti y castigos si no los cumples. no se deja nada al azar y por tanto, no puedes equivocarte. cuando y donde hay obediencia no hay error, hay faltas que rompen el equilibrio y se restaura con un castigo. pero no puedes equivocarte porque la voluntad del Amo es el único criterio, la única verdad, y ante ella solo existe una respuesta posible: la obediencia.

hoy ha habido llamada a capítulo, que es el momento especial que mi Señor reserva semanalmente para que el objeto confiese sus faltas y aprenda las enseñanzas de mi Señor. es un espacio y momento de profunda intimidad en la que el objeto se desnuda completamente para sacar lo malo que puede haber entrado y nutrirse de lo que mi Señor desea darle. la consecuencia es un estado de ataraxia total en el que finalizar toda llamada a capítulo.

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.