hace quince años que este objeto pertenece a mi Señor, que es de su propiedad. durante este tiempo la relación ha evolucionado, y mucho, pero hace años que la gente ve al objeto como alguien autónomo, maduro, laboralmente exitoso. sin embargo la realidad es otra. todos tenemos una autoimagen de nosotros mismos y la del objeto es estar amordazado, esposado, con un collar y una cadena atada a ese collar que lleva el Amo. y últimamente una capucha de cuero o latex que borra la identidad. una cosa es lo que la gente ve y otra muy diferente lo que uno es. ¿qué prima? depende como seas. hay gente que vive para los demás y para lo que piensen los otros. y hay gente que solo se preocupa en ser sincero consigo mismos. eso son los auténticos y el auténtico objeto es ese ser con botas y jaula, que va por el mundo con las manos esposadas a la espalda, una mordaza en la boca y el collar donde mi Señor ha atado la correa con que lo lleva y dirige por el mundo. eso no es mérito del objeto, solo es obra de mi Señor. es El quien lo ha hecho posible porque solo El sabía lo que este objeto necesitaba, y es precisamente eso, esta así, existir así. todo lo anterior y todo lo aparente es nada. el éxito, las relaciones, las valoraciones y los elogios. todo es nada. todo lo aprendido, incluso todo lo vivido: nada. lo único importante es mi Señor y lo que mi Señor quiera y desee. Él es el centro de todo, alrededor del cual gira el objeto. solo Él da sentido a la existencia del objeto. sólo Él da una razón de ser. para muchos puede parecer extremo pero esto es lo que provoca quince años de entrenamiento concienzudo, sistemático, duro. esto ha pasado por muchas etapas, quien las quiera conocer todo tiene quince años de diario que leer. la última es esta, la que está viviendo el objeto, en la que le llaman por su nombre humano y no se reconoce, en la qu hablar incluso lo más mínimo se vuelve un sufrimiento, en el que decidir, hasta lo más cotidiano se vuelve un contratiempo. y mientras tanto, sólo obedecer, obedecer y obedecer. no hay más que eso.
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega