una imagen clásica, pero actual. un esclavo sin rostro, sin identidad. inmovilizado de pies y manos y sujetado por su deseo. esa es la fuerza más intensa que tienen los seres humanos: el deseo del placer y la huida del dolor. algunos seres excepcionales mezclan las dos cosas y consiguen el placer mediante el dolor, mientras algunos somos capaces de soportar cualquier dolor con tal de dar placer a quien pertenecemos. la sexualidad es uno de los fenómenos más complejos, pero al mismo tiempo más potentes de nuestra existencia. bien seamos Dominantes o sumisos, Superiores o inferiores, quien controla nuestro deseo nos controla a nosotros mismos, y aunque parezca una afirmación negativa, nada más lejos de la realidad, porque en el fondo es la base de nuestra existencia como esclavos.
