nadie debería llamarse a engaño. ninguna relación es fácil y tal vez una bdsm menos que cualquier otra. el objeto teme que en alguna ocasión pueda parecer que todo va bien siempre y en todo momento pero si una relación no pasa por crisis está muerta. porque toda crisis es señal de crecimiento. es un principio que ha recorrido todas las tradiciones espirituales y de transformación interior: hay que morir para nacer de nuevo y mejor. por tanto no hay que tenerle miedo a las crisis, a fallar, son el camino para ser mejor. y esto también se aplica a los esclavos.

las ideas intrusivas de estos días, el calor, la situación del trabajo han llevado hoy al objeto al borde se esas crisis, o dentro de ella. por supuesto mi Señor se dio cuenta inmediatamente, de hecho la preveía desde hace tiempo. esto hizo la llamada a capítulo de hoy especialmente intensa y complicada. la comunicación fue difícil porque el objeto no era capaz de expresarse bien y además faltan palabras para expresar diferentes experiencias que vivimos desde el bdsm. fue todo un proceso de indagación, profundización, todo un camino de descubrimiento guiado por mi Amo y Señor. para el objeto fue muy duro y doloroso pero que el objeto perdiera gran parte de su humanidad, al menos de lo que quedaba o queda de ella.

cuando terminó la llamada a capítulo el objeto estaba, de nuevo, en uno de los más profundos subspaces que recuerda y en una completa ataraxia. mi Señor siempre produce ese efecto, centra al objeto, evita que se aleje o que se desvíe del camino. al final todo vuelve a sus cauce gracias a Él.  durante estos quince años mi Señor lo ha hecho muchas veces y siempre consigue centrar al objeto, y el objeto nunca consigue saber cómo lo hace. 

son las experiencias como esta la que hace que la relación de Dominación/sumisión sea una de las relaciones más intensas que se pueden mantener. Tiene elemento sexuales, emocionales, afectivos y existenciales. por supuesto está el objeto hablando más de una relación Amo/esclavo que una relación de dominación puramente sexual. no descubre nada nuevo el objeto si dice que se refiere, por supuesto, a una relación de propiedad, no a un encuentro momentáneo en un bar de aquí te pillo aquí te mato o una relación de una noche, ni siquiera de amantes esporádicos. en una relación de Dominación/sumisión como esta hay mucho más en juego, mucho más involucrado. te juegas todo lo que eres. 

una de las posibles explicaciones de lo que ha pasado es que la tensión entre la vida del objeto y su necesidad de hacerse pasar por humano sea ya demasiado. el objeto tiene que simular ser como la gente con la que trabaja, por ejemplo, y en determinados momentos y circunstancias esa dualidad puede volverse muy dura de soportar. sin duda llegará un momento en que no pueda soportarlo más. será el momento de ser encerrado definitivamente.

sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.