la existencia del objeto parece dividirse en días humanos y días no humanos. la distinción depende en sí el objeto tiene que relacionarse con muchos humanos o no. hoy fue un día muy humano. había una celebración familiar importante y no acudir significaba tener que contestar a muchas preguntas y tener que calmar mucho ánimos así que mi Señor ordenó al objeto que fuera. realmente esta es la única razón por la que el objeto va a estos encuentros. en otras ocasiones lo expresa diciendo que es necesario para conservar su coartada entre los humanos.
al final la celebración se prolongó más de lo esperado y el objeto tuvo que aguantar muchas cosas y centrarse en la orden de mi Señor de que nada le afectara. por supuesto obedeció y estuvo todo el tiempo concentrado para que nada de lo que pasaba le descentrara de su auténtica naturaleza y objetivo. cuando llegó de nuevo a casa el objeto estaba agotado. cada vez es más cansino tratar con humanos y hacer como que es uno de ellos, aguantando tonterías y soportando a los egos que no dejan de crecer. a veces el objeto se siente n poco solo porque parece ser el único que, gracias al entrenamiento de mi Señor, se da cuenta de que las relaciones de los humanos están condicionadas y dirigidas por ese ego. es muy difícil encontrar alguien que sea sincero, auténtico y que hable desde una perspectiva que no sea egocéntrica. ya lo dicen los antiguos: hay que pagar un precio por el conocimiento.
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.