-por favor, no es cierto

- te han visto varias personas. la banda es tu familia. traicionar a la banda es traicionar lo más preciado.

-espera, no es cierto... - no pudo terminar la frase porque le metieron un pañuelo grasiento en la boca que aseguraron con cinta, la misma que usaron para atarle las manos a la espalda sobre su chupa de cuero, y en sus botas. 

había entrado en la banda de moteros tres años antes y ahora le iban a juzgar por hablar con la policía. algo que se no había hecho. el solar estaba desierto, como siempre. la fábrica abandonada les servía de escondite y allí iba a terminar todo. lo arrastraron hasta el hueco de la escalera, un cuadrado muy ancho. lo llevaron hasta el borde y le colocaron la soga. sabía que no iba a romperse el cuello. no había cuerda suficiente. querían que sufriera y eso significaba que iba a morir ahorcado. aún esperaba que cambiaran de opinión y le dejaron hablar cuando con un ligero empujón perdió pie y se quedó colgando por el cuello convulsionándose, buscando desesperadamente aire que respirar.