arrodillarse puede ser un acto tremendamente amenazante, y por eso, algo que da miedo. si además se hace en un contextos determinado: con un collar al cuello, ante un Amo encuerado y/o con botas, puede convertirse en un acto contestatario tremendamente político ya que con él, estás controlando los principios básicos, los fundamento de la propia sociedad occidental, a saber, que todos los hombres somos iguales, que la libertad es el bien más preciado y que nadie debería someterse a la voluntad de otro. arrodillarse ante otro significa afirmar que reconoces que esa persona es mejor que tú, que tiene más conocimientos, más poder, más capacidad de decisión. ¿quién afirmaría ser capitán de un buque sin haber estado embarcado nunca? ¿o ser piloto sin saber manejar un avión? no todo somos iguales. algunos son mejores y eso no implica un juicio moral sobre ti en el sentido de que valgas menos, bien lo saben los amos que tienen esclavos y los que los valoran. el problema actual es cuando los peores, argumentando la libertad esencial, se convierten en gobernantes: entonces el tonto del pueblo puede convertirse en presidente y el malvado en primer ministro.